Algunos sitios Internet asocian el zapper con graves
enfermedades.
No es nuestra intención de hacer tales afirmaciones.  La
enfermedad no nos interesa.  La dejamos a los expertos de
la enfermedad

Nos interesa solamente nuestro bienestar, lo que es
altamente subjetivo, y a quitarnos tantos intrusos mal
venidos que posible.  Estos intrusos, que viven a costa
nuestra, los llamamos con el nombre genérico de
“parásitos”.

Experimentamos sobre nosotros la influencia del zapper
sobre estos parásitos, con una base hipotética y empírica,
que no tiene nada que ver con la medicina o el sistema
científico
Exención de responsabilidad

Los principios expuestos aquí lo están a título de hipótesis y de teorías que no tienen
ningún fundamento médico o científico reconocido oficialmente.

“Santé Canada” (Canadá) y la “Food and Drugs Administration” (EE.UU) no efectuaron
investigación oficial sobre la tecnología descrita, o sobre los aparatos ofrecidos en este
lugar.  No pueden pues emitir una cualquier garantía en cuanto a su eficacia o su
seguridad.

Esta tecnología y estos aparatos no están ofrecidos para diagnosticar, tratar, curar o
previnieron una enfermedad.

Si la enfermedad es un problema para usted, POR FAVOR, consulte un experto
debidamente autorizado en este ámbito:
Su médico (M.D.) de cabecera.


Adaptación libre y abreviada de
varios documentos Internet:
http://www.futura-
sciences.com/comprendre/g/biogra
phie-galileo-galilei-galilee_
3862.php
http://es.wikipedia.org/wiki/Galileo
_Galilei
y otros lugares.
  Galileo Galilei 1 564 -  1642 


Este capítulo de reflexión sobre los precursores de la frecuencia - terapia se asemeja un poco a las relaciones que
existieron entre Galileo y el establecimiento de su tiempo, con respecto al descubrimiento del héliocentrismo (la
Tierra vuelve alrededor del Sol).

Por esta razón les presentamos una corta introducción de la historia de Galileo Galilei

Galileo nació en Pisa, Italia, el 15 de febrero de 1564.

Todavía estudiante, descubre la ley de la isocronía de los péndulos (o frecuencia de resonancia) , primera etapa de
lo que será el descubrimiento de una nueva ciencia: la mecánica.

En 1589, el duque Fernando I de Toscana lo nombra para la cátedra de matemáticas de la Universidad de Pisa.

En 1592 se trasladó a la Universidad de Padua y ejerció como profesor de geometría, mecánica y astronomía
hasta 1610 redondeando su sueldo fabricando instrumentos de navegación, compases y sextantes.

Retomando sus estudios sobre el movimiento, Galileo “muestra” que los proyectiles siguen, en el vacío,
trayectorias parabólicas

En mayo de 1609, Galileo recibe de París una carta del francés Jacques Badovere, uno de sus antiguos alumnos,
quien le confirma un rumor insistente: la existencia de un telescopio que permite ver los objetos lejanos. Fabricado
en Holanda, este telescopio habría permitido ya ver estrellas invisibles a simple vista. Con esta única descripción,
Galileo, que ya no da cursos a Cosme II de Médicis, construye su primer telescopio. Al contrario del telescopio
holandés, éste no deforma los objetos y los aumenta 6 veces, o sea el doble que su oponente. También es el
único de la época que consigue obtener una imagen derecha gracias a la utilización de una lente divergente en el
ocular. Este invento marca un giro en la vida de Galileo.

En 1616 el cardenal Robert Bellarmin (el Cardenal del Santo Oficio) prohibe a Galileo de predicar el sistema
copernicano y la tesis heliocéntrica (La Tierra no está inmóvil). 

El 6 agosto 1622, el cardenal Mafeo Barberini (amigo de Galileo) es elegido Papa bajo el nombre de Urbano VIII.
El 3 febrero 1623 Galileo recibe la autorización de publicar su Saggiatore que dedica al nuevo Papa.

Los años siguientes son bastante tranquilos para Galileo a pesar de los ataques de los aristótelicos.

Galilea comete varias torpezas, incluyendo la de presentar una prueba del movimiento de la Tierra, lo que es
contrario a los acuerdos con el Papa.

En 1633, Galileo aparece de nuevo ante el Santo Oficio.  Galileo tiene miedo.
Envejecido, enfermo, abandonado de todos sus amigos, amenazado de tortura bajo órdenes del Papa, Galileo
acaba por ceder.

El 22 de junio 1633, en el convento dominicano de Santa María, se emite la sentencia: Galileo es condenado a la
prisión a vida (pena inmediatamente conmutada por residencia a vida por Urbano VIII) y su obra es prohibida.

Él pronuncia igualmente la fórmula de abjuración que el Santo Oficio había preparado.

Notemos de paso que Galileo no pronunció jamás el famoso “ Y sin embargo se mueve ” (Eppur si muove).

Se imagina mal tal audacia: le hubiera costado la vida!
 
Zapperwise
La Electronica aplicada al Bienestar